La agencia británica Reuters dio a conocer la existencia de un sistema de contrabando de combustibles presuntamente operado por cárteles mexicanos, valuado en más de 20 mil millones de dólares anuales.
De acuerdo con el reportaje publicado el 22 de octubre de 2025, esta red utilizaba buques cisterna denominados por funcionarios estadounidenses como una “flota oscura”, debido a su operación fuera de los canales de control oficiales.
El informe señala que las importaciones ilegales llegaron a representar hasta un tercio del mercado nacional de diésel y gasolina. El esquema aprovechó vacíos legales en el sector energético estadounidense y la falta de supervisión en las aduanas mexicanas.
Según las investigaciones, empresas privadas de Estados Unidos, entre ellas Ikon Midstream, con sede en Houston, adquirían diésel en Canadá y en su propio país, pero lo declaraban como “lubricantes” al ingresar a México para evadir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Solo un envío de este tipo habría generado un ahorro indebido de casi siete millones de dólares.
Reuters reportó que el fraude ocasionó pérdidas fiscales estimadas en cuatro mil millones de dólares durante 2024. Con el tiempo, el contrabando evolucionó del uso de camiones y trenes hacia embarcaciones marítimas, mostrando un nivel de organización más avanzado. El combustible ilegal era comercializado con descuento a gasolineras no registradas, así como a fábricas y minas.
El esquema también habría implicado la creación de empresas fantasma, falsificación de documentos y sobornos a funcionarios portuarios, lo que derivó en investigaciones por corrupción dentro de la Armada mexicana.
Autoridades de Estados Unidos colaboran en la detección de operaciones ilícitas, donde se han identificado alteraciones en pedimentos y fracciones arancelarias. A pesar de una reducción reciente en el fraude fiscal, las inspecciones continúan y los envíos sospechosos son retenidos para revisión.
Con información de Noroeste
MIAV
