El presidente de facto de Perú, José Jerí, generó tensión diplomática al declarar que no descarta ordenar un ingreso a la embajada de México en Lima, donde se encuentra refugiada la ex primera ministra Betssy Chávez. En una entrevista con El Comercio, Jerí afirmó que “no se limita” y que, si considera necesario entrar a la sede diplomática, “se hará”, pese a la protección internacional que otorga el derecho de asilo.
Las declaraciones se dieron luego de que un juez peruano dictara cinco meses de prisión preventiva contra Chávez, quien fue parte del gabinete del expresidente Pedro Castillo. Al ser cuestionado sobre si replicaría el asalto ejecutado en 2024 por el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien irrumpió en la embajada mexicana y secuestró al exvicepresidente Jorge Glas, Jerí aseguró que todas las opciones están sobre la mesa y que actuará conforme a sus “convicciones” y al mandato judicial.
Jerí sostuvo que México sabe que, si Chávez abandona la embajada, será detenida de inmediato, y reconoció que aún no se ha tomado una decisión final. No obstante, reiteró que no descarta ninguna vía, asegurando que ha demostrado que “no le tiembla la mano”. Cabe recordar que Jerí asumió la presidencia sin elección popular, tras la destitución de Dina Boluarte, y previamente presidía el Congreso.
El conflicto diplomático escaló a inicios de mes, cuando Perú rompió relaciones con México luego de que el gobierno mexicano concediera asilo político a Chávez. Según la Convención de Caracas, el Estado receptor del asilo —en este caso México— es quien determina si la persona cumple con las condiciones para recibir protección, mientras que el país de origen está obligado a otorgar salvoconducto. Pese a ello, el gobierno peruano insiste en que el instrumento internacional está siendo “mal utilizado”.
Jerí defendió la postura de su administración afirmando que en Perú “nadie es perseguido” y rechazó que Chávez sea víctima de una persecución política, como argumenta el gobierno mexicano. También afirmó que no permitirá “injerencias” de otros países y que, aunque tiene 39 años, sabe lo que debe hacer. Incluso minimizó las advertencias de otros mandatarios, como Gustavo Petro, quien afirmó que Colombia retiraría su representación si Perú invade la embajada mexicana.
Posterior a la entrevista, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México reiteró que Perú está obligado a respetar la inviolabilidad de las sedes diplomáticas, sus inmuebles y archivos, conforme a la Convención de Viena. El gobierno mexicano recordó que la intromisión en una embajada constituye una violación grave del derecho internacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que un asalto a la embajada mexicana sería una ruptura total de las normas internacionales y del derecho de asilo, señalando que ya existe un precedente con el caso de Ecuador. Aunque reconoció las tensiones con Perú, insistió en que la vía adecuada para resolver diferencias es el diálogo y no la confrontación o el uso de la fuerza.
Con información de La Jornada
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