Un grupo de monjas italianas, pertenecientes a una congregación que se separó del Vaticano hace dos años, enfrenta ahora acusaciones formales por venta ilegal de arte sacro, luego de que autoridades europeas detectaron transacciones irregulares de piezas religiosas pertenecientes a conventos históricos.
La investigación inició cuando organismos culturales de Italia reportaron la desaparición de pinturas, relicarios, esculturas y manuscritos catalogados como patrimonio protegido. Las autoridades rastrearon las piezas hasta una red de compradores privados en Francia, España y Alemania, lo que llevó a la congregación disidente conocida por su ruptura pública con la Santa Sede.
Según los reportes preliminares, las religiosas habrían autorizado la venta de obras para financiar su independencia administrativa, mantenimiento de propiedades y actividades internas, alegando que el Vaticano se había negado a transferir recursos tras su separación. Sin embargo, la ley italiana establece que todo patrimonio artístico religioso está bajo protección del Estado, incluso cuando pertenece a órdenes autónomas.
El Vaticano emitió un comunicado deslindándose del caso y expresando apoyo a la investigación, destacando que la venta de arte sacro sin autorización constituye un delito grave. Las autoridades italianas continúan recopilando inventarios para determinar cuántas piezas fueron comercializadas y cuál es su valor en el mercado internacional.
El caso ha generado debate sobre la administración del patrimonio religioso, la independencia de congregaciones y la vigilancia del arte sacro europeo, uno de los más valiosos y vulnerables a la venta clandestina.
Con información de Animal Político.
