El caso contra Rubén Rocha Moya podría ser apenas el inicio de una nueva ofensiva de Estados Unidos contra funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con organizaciones criminales. Así lo advirtió Terrance Cole, administrador de la DEA, durante una audiencia en el Senado estadounidense, donde aseguró que las autoridades de ese país están poniendo mayor atención a la relación entre cárteles y altos cargos públicos en México.
Cole afirmó que por años han existido vínculos entre organizaciones criminales y funcionarios, pero señaló que ahora Washington busca actuar con más firmeza. Al referirse a la acusación por narcotráfico contra el gobernador con licencia de Sinaloa, sostuvo que “esto es solo el comienzo de lo que está por venir en México”, dejando abierta la posibilidad de más investigaciones y cargos contra figuras políticas o exfuncionarios.
Durante su comparecencia, el jefe de la DEA también lanzó un mensaje directo: los funcionarios que colaboran, protegen o facilitan las operaciones de los cárteles son “igual de responsables” de las muertes provocadas por el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Según dijo, quienes ayudan a producir o mover sustancias ilícitas hacia la frontera forman parte de la cadena que alimenta la crisis de consumo y violencia.
La audiencia también sirvió para que legisladores republicanos cuestionaran la estrategia de seguridad de México en los últimos años. El senador John Kennedy criticó la política de “abrazos, no balazos” del expresidente Andrés Manuel López Obrador, al considerar que ese enfoque reflejó una postura permisiva frente al poder de los cárteles.
La acusación contra Rocha Moya fue anunciada el pasado 29 de abril por fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos y la DEA, junto con cargos contra otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa. El caso fue presentado ante la Corte de Distrito Sur de Nueva York y ha elevado la presión política sobre México en materia de seguridad y combate al narcotráfico.
A la par, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, pidió a México aumentar sus acciones contra los cárteles para evitar una intervención directa de Washington. Aunque habló de una “colaboración sin precedentes” entre ambos países, también dejó claro que el gobierno estadounidense espera mayores resultados por parte de las autoridades mexicanas.
El mensaje se suma a las declaraciones recientes de Donald Trump, quien advirtió que si México “no hace su trabajo” contra el crimen organizado, Estados Unidos lo hará. Con esto, el caso Rocha Moya no solo escala como un expediente judicial, sino como un punto de tensión diplomática que podría marcar una nueva etapa en la relación entre ambos países.
Con Información de Aristegui Noticias
