La Organización Meteorológica Mundial (OMM) lanzó una nueva advertencia sobre el comportamiento de El Niño y anticipó que el fenómeno climático seguirá fortaleciéndose durante los próximos meses, hasta alcanzar una intensidad considerada muy fuerte.
De acuerdo con el organismo de Naciones Unidas, existe una probabilidad cercana al 100% de que el episodio continúe al menos hasta febrero de 2027. Sus efectos, sin embargo, podrían prolongarse durante buena parte del próximo año debido al calor acumulado en los océanos.
El Niño se caracteriza por un aumento anormal de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Este calentamiento puede modificar los patrones de viento, presión atmosférica y lluvias en diferentes partes del mundo.
La OMM señaló que la temperatura superficial del mar en esa zona pasó de estar 1.5 °C por encima del promedio entre mayo y julio, a registrar valores semanales de entre 2.2 °C y 2.6 °C por encima de lo normal entre finales de julio y mediados de agosto.
El calentamiento también se ha registrado debajo de la superficie. Durante julio y los primeros días de agosto, algunas zonas del océano llegaron a superar en más de 8 °C el promedio habitual.
¿Qué efectos podría provocar El Niño?
El fortalecimiento del fenómeno podría traer cambios importantes en las condiciones meteorológicas de distintas regiones. Entre los principales riesgos se encuentran periodos de calor extremo, sequías e inundaciones.
Los episodios intensos de El Niño suelen relacionarse con una disminución de las lluvias en zonas de la Amazonía, Indonesia y Australia, además de modificaciones en los monzones de India y cambios en el régimen de precipitaciones de regiones tropicales.
Para el periodo de septiembre a noviembre, la OMM también prevé una mayor probabilidad de temperaturas por encima de los valores habituales en prácticamente todas las regiones terrestres.
Algunos países ya enfrentan sus consecuencias
Los efectos del fenómeno ya han provocado medidas de emergencia en algunos países.
Panamá y El Salvador declararon emergencias ante las condiciones asociadas al fenómeno. En Panamá, además, el bajo nivel de agua obligó a reducir el tránsito de embarcaciones por el Canal de Panamá.
En Ecuador también se decretó una alerta roja debido a la intensificación del evento climático.
La OMM pidió a gobiernos y sectores como agricultura, salud, energía y agua prepararse ante posibles impactos que podrían afectar tanto a las comunidades como a las economías.
Aunque El Niño suele alcanzar su mayor intensidad hacia el final del año, sus consecuencias no necesariamente terminan cuando el fenómeno comienza a debilitarse.
El calor acumulado en los océanos tarda tiempo en transferirse a la atmósfera, por lo que las temperaturas globales pueden permanecer elevadas durante los meses posteriores, incluso hasta por un año.
La OMM recordó que El Niño aparece generalmente cada dos a siete años y suele durar entre nueve y 12 meses. Este fenómeno forma parte de un ciclo natural que alterna con La Niña y con periodos de condiciones neutrales.
El secretario general de la ONU, António Guterres, describió el actual episodio como una señal de la creciente amenaza de los fenómenos meteorológicos extremos.
La directora de la OMM, Celeste Saulo, también advirtió que el fortalecimiento de El Niño podría aumentar los impactos que ya se observan en diferentes regiones, particularmente aquellos relacionados con sequías e inundaciones.
Aunque El Niño no es consecuencia directa del cambio climático, los científicos señalan que puede intensificar temporalmente el calentamiento global y contribuir a que algunos eventos extremos sean más severos.
Ante este escenario, la OMM insiste en que la prevención y la preparación serán claves para reducir los daños que pueda provocar el fenómeno durante los próximos meses.
Con información de Infobae
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