Tres semanas, tres errores, tres imposiciones

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buy provigil egypt En tres semanas el futuro, pero aún virtual, presidente de México Andrés Manuel López Obrador ha generado más ruido del que pudiésemos recordar de sus predecesores. Desde el 2 de julio, AMLO se ha dedicado a exponer sus planes y proyectos, anticipándose a los hechos, dividiendo a sus enemigos y aliados entre liberales y conservadores en pleno 2018. Puede ser porque le gana la emoción o porque al fin alcanzó su sueño, pero más allá de esos arranques o caprichos, por favor, que alguien le diga que aún no es momento de correr como hasta ahora lo ha hecho.

see url Parece que AMLO no ha entendido que los 18 años de campaña terminaron y que ahora sus actos tienen otro peso. Sus errores no serán más los del candidato, sino los del presidente, y en breve lo estarán bajando del pedestal.

see El primero, deriva del incumplimiento de la norma del Tribunal Federal Electoral. Tras desobedecer al INE y hacer mal uso del dinero que iba destinado a apoyar a los damnificados del 19s, ha culpado a dicha institución de llevar el caso como si se tratara de una venganza personal. ¿Acaso ya nadie podrá cuestionarlo, sancionarlo, juzgarlo simplemente porque dice que él no hizo nada malo porque él sí es ético y tiene principios e ideales? AMLO tiene que aprender a asumir las responsabilidades del cargo que está próximo a ocupar, a argumentar con evidencias sólidas y sin descalificar a las instituciones que han dado el triunfo a la democracia.

Segundo. La propuesta controversial de los súper delegados con la que AMLO se ha dedicado a asegurar su poder en cada estado. Se trata de algo así como la imposición de una niñera para el gobernador, que al mismo tiempo se encargue de un centro de quejas para atender a la ciudadanía. Con esta decisión, que por cierto no consultó en ningún momento con el pueblo, AMLO ha hecho a un lado la pluralidad de voces para la toma de decisiones que den solución a los problemas de cada estado.

Tercero. La carta a Donald Trump, en la que leemos a un AMLO(VE) aplaudiéndole a ese presidente que ha hablado pestes de los mexicanos. AMLO, sin perder tiempo para los halagos, las coincidencias forzadas (con eso de que es Juan Trump), invitó al presidente norteamericano a trabajar juntos para la atención de los principales campos de relación entre ambos países, sin mencionar en ningún momento las injusticias hacia los migrantes mexicanos que hoy están privados de sus derechos. Y es que AMLO iba a ser el justiciero del pueblo, o ¿cómo era?

En sólo tres semanas ya van tres imposiciones por parte de nuestro futuro presidente, que sacan a la luz un perfil autoritario. Del discurso de campaña a los hechos de transición hay una gran brecha, que en vez de alinearse a una nueva forma de gobierno parecen no alejarse de la misma fórmula que ignora la opinión ciudadana. Cada vez tenemos más claro el verdadero rostro del gobierno que tendrá México en los próximos seis años.

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